Hace algunos años leí un libro que se llama “mujeres que corren con los lobos”, de Clarissa Pinkola, y que se ha convertido en una especie de referencia sobre mi femineidad que mantengo sobre la cabecera de mi cama. En ese libro encontré respuestas a las interrogantes que me venía planteando desde hace mucho tiempo, entendí y acepté mi rol como mujer, comprendí que dentro de cada una habita una fuerza poderosa, un torbellino de buenos instintos, de creatividad, de pasión y conocimiento que hemos olvidado. Conocí el arquetipo de la mujer salvaje, que representa a la mujer capaz de confiar en sí misma, respetarse, darse espacio, aprender de los errores y alejarse de quien la daña. Además, se permite conocerse a sí misma, y por ende, reconocer su propia naturaleza salvaje, es decir, sus verdaderas necesidades y deseos. La autora define el término “salvaje” en su sentido original, que significa ‘vivir una existencia natural, en la que la criatura posee una integridad innata y unos límites saludables. Las palabras “mujer” y “salvaje” hacen que las mujeres recuerden quiénes son y qué es lo que se proponen. Personifican la fuerza que sostiene a todas las mujeres’.

Desde entonces, he iniciado un camino en donde me encuentro constantemente explorándome, cuidándome y fortaleciendo mi instinto femenino. He decidido conocerme, descubrirme y respetarme como mujer cíclica, sabía y en sincronía conmigo misma y la naturaleza. Asisto a círculos de mujeres, leo, estudio y me enfoco en armonizar mi energía para conectar con la experiencia cíclica de la vida, de lo femenino. He comprendido también que, a medida que nos desprendemos de cualquier carga negativa asociada con nuestro cuerpo y sus ciclos naturales, podemos liberar cada vez más nuestro potencial y creatividad.

Y para desplegar todo ese potencial, tenemos a la mejor aliada: la madre naturaleza, la que ya nos provee de todo lo necesario para nuestra vida. La que nos brinda hogar, alimentos y medicina. Por ello – y a manera de conectar-, estudio fitomedicina, que consiste en utilizar plantas medicinales fundamentando su uso en conocimientos ancestrales y entendiendo las propiedades y principios activos de cada una. Se enfoca en restablecer la armonía del cuerpo, con base en hierbas. Es así como mi interés por abordar desde otra perspectiva mi salud y bienestar ha estado guiada en estudiar cómo sanar por medio de flores, semillas, hojas y raíces; buscando el restablecimiento del vínculo entre la naturaleza y mi cuerpo, mente y espíritu y aprovechando el poder de cada una para honrarme, respetarme y cuidarme.

A partir de hoy, vamos a ir explorando juntas este caminar y haciendo un botiquín natural para tener en casa. Las invito a leer, compartir y preguntar.

@lumayorgam

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